El estrés

El estrés últimamente está a la orden del día en cualquier conversación entre personas pero, nuestros animales de compañía, ¿también tienen estrés? Vamos a averiguarlo.

Antes de nada debemos empezar por definir qué es el estrés: Es un cambio fisiológico que permite al organismo adaptarse ante una situación nueva, impredecible o que no está bajo control. Solemos asociar el estrés a la falta de tiempo o al exceso de trabajo, es decir, a una situación desagradable, pero, en realidad, los cambios que se producen en el organismo a nivel de hormonas y neurotransmisores en estas situaciones son idénticos, tanto si tenemos un examen o un accidente de coche como si estamos haciendo puenting o nuestro equipo marca el gol que le da la victoria; y es que, al fin y al cabo, el estrés no es más que un baile de numerosas hormonas y neurotransmisores, sobre las que no quiero profundizar en este artículo, pero de las que hay que destacar la Adrenalina, el Cortisol y la Serotonina.

Esta definición nos lleva a pensar que este baile de hormonas y neurotransmisores ocurre en cualquier organismo, incluido el de nuestras mascotas, y como hemos visto, no sólo cuando se asustan o tienen miedo, sino también cuando se alegran, se activan o se excitan.

Todos estos cambios en nuestro organismo sirven para que en una situación de estrés el cuerpo pueda actuar sin pararse a pensar, como si de reflejos se tratara, apareciendo lo que llamamos conductas instintivas, pues si me persigue un león no puedo perder tiempo en decidir qué hago, simplemente actúo.

¿Qué podemos observar en nuestros animales de compañía cuando están estresados?

Entonces, vamos a ver que signos o síntomas podemos observar en nuestros perros que nos indiquen que están estresados o, lo que sería lo mismo, nerviosos o ansiosos. Algunos de estos signos nos pueden indicar algo más leve que un estado de ansiedad, puede que simplemente el perro esté preocupado por algún estímulo del ambiente. Repasemos los más frecuentes:

  • Hiperactividad, desobediencia, falta de concentración o dificultad para aprender: Estas características se pueden considerar relativamente normales en una etapa de nuestros perros, la juventud y la adolescencia. En la edad adulta, en un estado de nerviosismo o euforia no se puede aprender nada, es muy difícil concentrarse y parece que sean desobedientes, pero la verdad es que están tan nerviosos que ni siquiera entienden lo que les pedimos, por lo que no pueden obedecernos.
  • Reacciones excesivas ante cualquier acción: ¿Quién no ha reaccionado ante un comentario que tras calmarnos y pensarlo hemos visto que no era para tanto? Los perros pueden reaccionar de forma brusca o impulsiva ante otro perro que intenta olerles o una caricia mal interpretada de una persona o, incluso, de su propietario.
  • Conductas obsesivas o destructivas hacia objetos: Todos sabemos que cuando un cachorro llega a casa puede hacer algún destrozo. Es una conducta normal en animales jóvenes, hasta el año o año y medio, pero no en animales adultos. Si tenemos un animal adulto que lo muerde todo o lo destroza es un claro indicador de que su nivel de ansiedad es muy elevado. En cuanto a conductas obsesivas podemos hablar de perros que nos piden a todas horas que les tiremos algún objeto que perseguir o que nos reciben con algún juguete en la boca. Esto último puede explicarse porque nuestra llegada a casa resulta tan excitante para ellos que necesitan relajarse de alguna forma, y la acción de masticar, es relajante.
  • Rascarse, mordisquearse o sacudirse constantemente: son signos inequívocos de nervios como si dijeran “uf a ver si me relajo un poco”.
  • Ladrar, aullar, gemir: Al igual que nosotros gritamos en algunos momentos de máxima excitación, como bajando por una montaña rusa, un perro también tiene como vía de escape de su estrés la vocalización: van a salir a pasear, llegamos a casa, hay otro perro delante y quieren saludarlo… Aquí tenemos que reflexionar sobre una cosa: Nosotros hablamos todo el día, ponemos música, la televisión… una enorme cantidad de estímulos sonoros… y nadie se ha preguntado si al perro le molestan los sonidos (hay que recordar que su oído es más sensible que el nuestro) y cuando en alguna ocasión puntual el perro ladra porque necesita comunicar algo, nos enfadamos y lo hacemos callar y, encima, lo hacemos gritando aún más que ellos. No parece muy justo, ¿no creéis? Pues, si estamos pidiéndoles calma, no somos el mejor ejemplo. Por otra parte, el aullido y el gemido suelen ser signos más indicativos de un estado emocional más triste, generalmente suele verse cuando se quedan solos.
  • Conductas compulsivas (estereotípias): Las estereotipias son comportamientos repetitivos que no tienen ningún sentido, como lamidos excesivos, dar vueltas persiguiéndose la cola. En ocasiones pueden ser tan intensos que llegan a producirse autolesiones.
  • Jadeos: Prácticamente es el primer signo que podemos observar en un perro. Igual que nosotros en momentos de nerviosismo sudamos, ellos necesitan bajar su temperatura corporal, pero como ellos no pueden, hiperventilan.
  • Pérdida de hambre; mal olor corporal o de aliento, problemas de piel o digestivos (vómitos o diarreas frecuentes): No por ser el último es el menos importante, de hecho, es el primero a tener en cuenta. Como ya vimos en la primera parte del artículo, cuando acumulamos unos días de estrés, las defensas bajan, viéndose afectadas en primer lugar las del aparato digestivo y de la piel. Es muy frecuente observar vómitos y diarreas en perros estresados, igual que problemas dermatológicos que podrían confundirse con una alergia o predisponer a enfermedades infecciosas como hongos o sarnas.

Algunas de las cosas de la siguiente lista pueden contradecir lo que siempre hemos pensado, tanto que habrá quien piense que esto no es cierto porque su perro hace varias cosas de la lista y no tiene ningún problema, y probablemente sea cierto, pues tenemos que recordar que lo importante es cómo maneja nuestro perro esas situaciones, y por tanto, cómo tolera el estrés. Entonces, lo primero que debemos preguntarnos es ¿mi perro tiene algún problema? Si no lo tiene, no cambiemos nada, no debemos tocar nada de sus rutinas; ahora bien, si el perro presenta alguna conducta problemática, o signos de estrés de los que ya hemos hablado, lo primero que hay que hacer es repasar y reducir todos los momentos excitantes del día a día, ya que si el perro está nervioso, como bien dijimos en el artículo anterior, no puede ni aprender ni trabajar ni entender nada. Voy a nombrar los más frecuentes:

  • Juegos: los juegos de perseguir o estirar objetos, jugar a pelear… son juegos demasiado excitantes para lo que es “ser un perro”. Nunca nos paramos a pensar que él en su vida en libertad pasaría la mayor parte del tiempo tumbado, ahorrando energías. Hay muchos perros que no persiguen pelotas y no es que no les guste jugar, es que un perro en su sano juicio no persigue tantas veces una cosa que no se va a comer, ¿no creéis? Ese tipo de “juego” lo creamos nosotros, llegando a obsesionar a los perros con persecuciones absurdas… Deberíamos dedicarle tiempo a los juegos educativos en los que el perro aprenda a superar desafíos, enseñar al perro cosas que le hagan pensar y usar su nariz, sin excitarle demasiado.
  • Amenazas directas: o lo que el perro puede entender cómo amenazas, aunque no muestre agresividad. De entre todo lo que puede suponer amenazas para nuestro perro, nuestros enfados, regaños y castigos son lo que más percibe como amenaza, y no le falta razón. Sobre los castigos hablaremos en un próximo artículo, pero de momento vamos a quedarnos con esta idea: las broncas que les echamos a nuestros perros crean estrés en ellos
  • Tirones de correa y paseos inadecuados: los paseos, cuando son correctos, hacen que se reduzcan muchos de los problemas que pueden tener en casa, aunque podría parecer que no está relacionado. Un paseo tranquilo donde pueda hacer un poco lo que quiera elimina mucho estrés; pero también al contrario, unos paseos incorrectos pueden provocar problemas en casa porque durante el paseo ha generado un alto nivel de excitación del que no se ha desprendido y puede conducir a posteriores destrozos en casa.
  • Exceso o defecto de ejercicio: Siempre se ha dicho que hay que cansar al perro físicamente para que esté tranquilo en casa. En gran medida es cierto, pero con matices. Una falta de ejercicio, todos sabemos como influye, pero lo que puede resultar más extraño para muchos de vosotros es que el exceso de ejercicio, como puede ser una hora de carrera con la bici o media hora de lanzarle la pelota, también puede ser una causa de estrés. Este ejercicio intenso continuado es un entrenamiento en toda regla, lo que provocará que, al principio, consuma toda la energía y llegue a casa calmado, pero en poco tiempo, por muy intenso que sea el ejercicio, al perro se le quedará corto, pues empezará a no quemar toda la energía, y nos pedirá cada vez más tiempo de ejercicio. Además, el día que no puedas dárselo el perro se te subirá por las paredes tal cual un niño se queda sin salir al parque porque está lloviendo. Además, se ha relacionado directamente este exceso de ejercicio con problemas de agresividad con otros perros, destrozos en casa y otras muchas conductas inapropiadas. Hay que realizar ejercicio, pero adecuándonos a sus necesidades físicas.
  • Necesidades básicas: hambre, sed, frío, calor, soledad… No tener cubiertas las necesidades básicas provoca estrés en cualquier individuo. Por ejemplo o los piensos de gamas bajas pueden no cubrir las necesidades energéticas de un cachorro.
  • Excesos de ruido o de cualquier estímulo sensorial: cómo bien sabéis, los perros oyen y huelen mejor que nosotros, un exceso de estímulos puede provocar miedo, con el consiguiente aumento de los niveles de estrés, ¿No es estresante tener obras en la calle? Nosotros podemos entenderlo, pero ellos no.
  • Dolor o enfermedad: por sí mismo, el dolor es una de las causas más frecuentes de agresividad. Además, el dolor o las enfermedades hacen subir mucho los niveles de estrés, potenciando la agresividad. Teniendo en cuenta que cuando nos duele una muela un par de días no queremos que nadie nos hable y estamos muy irritables…Imaginad si te duelen las caderas constantemente…
  • Movimientos: ¿Cómo vamos a abrir la puerta? ¿Cómo entramos y salimos de casa? ¿Cómo buscamos el teléfono cuando lo oímos sonar? Nuestra propia vida es estresante y vamos de un lado para otro siempre corriendo. Teniendo en cuenta que nuestros perros, como cazadores que son, tienen la vista adaptada para ver los mínimos movimientos…un movimiento rápido nuestro, los activa y muchos de los perros ladran ante estas situaciones, ¿verdad? No pueden evitarlo, los hemos excitado mucho y necesitan comunicarlo.

Información sacada de: http://www.perros.com/foros/general/etologia/el-estres-.html

Aunque te parezca mentira el estrés también puede afectar a los animales de todas las razas, quienes deben enfrentarse a la mayoría de los agentes externos a los cuales nos enfrentamos también los humanos. Los perros son los animales de compañía más populares en nuestros hogares, por eso es normal que muchos especialistas en la salud mental canina hayan llegado a la conclusión de que nuestros mejores amigos también sufren etapas de mucho estrés que pueden llegar a ser muy negativas para ellos.

¿CUÁL ES LA PREVENCIÓN Y EL TRATAMIENTO PARA QUE MI PERRO NO TENGA ESTRÉS?

Como los seres humanos, todas las razas de perros pueden desarrollar estrés después de haber vivido una situación traumática. Por ejemplo, si al acudir al veterinario le realizan algún procedimiento que le haga daño o se sienta excesivamente nervioso en el lugar, la próxima vez que tenga que acudir puede desarrollar alguno de los síntomas mencionados.

Otro causante del estrés en perros son los sonidos estridentes, los cuales puede no haber oído con anterioridad y puedan causarle mucho miedo: como los petardos, las tormentas o los monopatines. Piensa que el perro tiene un oído mucho mas agudo que el nuestro, por lo que es normal que dichos sonidos le molesten. Sin embargo, debemos aprender a controlar sus comportamientos frente a ellos, ya que a causa del miedo podrían orinarse, defecarse, vomitar, morder e incluso sufrir un ataque al corazón.

El perro también puede sentir mucho estrés si lo dejamos solo durante muchas horas y no está acostumbrado a estarlo. Es muy importante que acostumbremos desde pequeño al perro a estar un ratito solo en casa, de lo contrario a medida que vaya creciendo le será mucho más difícil acostumbrarse y debido al gran estrés que puede sufrir en soledad puede romper muebles, objetos e incluso ladrar durante horas molestando a los vecinos.

En los casos que el nerviosismo no se reduce a medida de ir viajando sin problemas deberás acudir a un adiestrador canino para que te enseñe a cómo hacer que tu perro deje de sufrir tanto estrés tanto para vuestra felicidad como para el bien de su salud. Hay quienes aconsejan dar medicación al perro para reducir su nivel de estrés mientras se viaja, pero la opción más recomendable es que el perro aprenda a asociar que subir al coche o al transporte público no es algo malo y que todo saldrá bien.

Finalmente, otro de los grandes creadores de estrés entre los perros es la situación en la que se encuentren en el hogar. Si sus dueños tienden a pelearse constantemente o notan que hay un clima de tensión, sufrirán los mismos efectos que podría tener un ser humano en la misma situación. Por lo tanto, si queremos que nuestro can sea feliz debemos siempre evitar que se vea envuelto en este tipo de situaciones. Quizás la mejor opción será no seguir en este ambiente y buscar un nuevo hogar para ti y para tu perro donde el aire que se respire sea de amor y de respeto. También deberás estar fuerte y feliz contigo mismo en todas las situaciones para que tu perro pueda serlo también libre de estrés y los efectos nocivos del mismo.

Información sacada de: https://www.bekiamascotas.com/articulos/estres-perros-sintomasprevencion-tratamiento/

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