“Miedo a los juegos artificiales (explosivos)” Etologia Canina

Todos tenemos, hemos tenido o conocemos a algún perro que en un momento u otro de su vida  ha mostrado miedo a ruidos intensos, como pueden ser los fuegos artificiales, las tormentas o los disparos. El miedo es un mecanismo adaptativo que ayuda al animal a no enfrentarse a estímulos que podrían acabar con su vida. Pero cuando ese miedo es desproporcionado, es decir, no se adapta en cuanto al nivel de reacción con el nivel del estímulo, estamos hablando de una fobia.

Las fobias pueden tener distintos orígenes:

Sensibilización: en este caso no se produce el fenómeno normal de habituación por la exposición repetida al estímulo, sino todo lo contrario. Puede ser debido a factores ambientales o del individuo.

Socialización deficiente: durante el periodo de socialización es cuando deberíamos someter al cachorro a todos los estímulos posibles para que los conozca y no muestre miedo de adulto. Ojo, esto hay que hacerlo de manera progresiva o podríamos provocar el proceso contrario, la sensibilización.

Experiencia traumática: un perro puede sufrir una experiencia que haga que a partir de ahí reaccione con miedo ante la presentación del mismo estímulo, por ejemplo: estar tan tranquilo paseando y que un petardo explotó muy cerca.

Una característica asociada a las fobias es la ansiedad anticipatoria. El perro, mediante condicionamiento clásico, asocia otros estímulos que se presentan acompañando al estímulo principal, y anticipa la presentación de éste con una reacción de ansiedad previa a la fobia. Por ejemplo, a la caída de la noche, antes de que empiecen a sonar los petardos, el perro ya está jadeando, deambulando, con taquicardia, babeo, etc.

¿Qué hacer en los casos en que ya tenemos las fiestas encima? Bien, en estos casos lo principal es proporcionar al perro un entorno seguro al que poder acudir y refugiarse, utilizar feromonas y fármacos ansiolíticos si fuera necesario. Un lugar seguro es un sitio que habremos condicionado positivamente previamente. No podemos pretender el día de los fuegos artificiales que el perro entre en una habitación en la que nunca ha estado, esto no es un lugar seguro para él. Puede ser una habitación, un transportín, debajo de una cama, debajo de una mesa, una caja de cartón tapada con una manta, dentro de la bañera, etc. Previamente habremos positivizado ese lugar para el perro, mediante la utilización de comida, juego, obediencia, juguetes interactivos. Colocaremos allí un difusor de feromonas y amortiguaremos todo lo que sea posible la entrada de sonido bajando persianas y cerrando ventanas. Puede ser útil poner música, si previamente la hemos utilizado también para positivizar el lugar. Es muy importante que cuando comiencen las fiestas permitamos que el perro vaya allí a esconderse, teniendo las puertas abiertas.

No se deben usar las fenotiacinas (Calmoneosan, Calmosedan, Calmivet) que se han venido utilizando y aún se hace, ya que aumentan la ansiedad del animal debido a que incrementan la percepción a la vez que disminuyen la posibilidad de movimiento.

  * Bibliografia 1 *

Los perros no escuchan al nacer y recién escuchan cuando tienen alrededor de 21 días. Durante ese tiempo se basan únicamente en el olor para interpretar su mundo, pero en el momento en que el sentido del oído está totalmente desarrollado su audición es mayor a tres veces que la nuestra: detectan sonidos en el rango de frecuencia de aproximadamente 67 – 45.000 Hz (varía con diferentes razas), en comparación con los seres humanos, con un intervalo aproximado de 64 – 23.000 Hz.

Cómo actuar si nuestros animales entran en crisis

El médico veterinario Miguel Onofrio Longo dio una serie de consejos a tener en cuenta para que nuestros animales no la pasen mal durante los estruendos.

Lo primero que hay que hacer es prevenir: tratar de dejarlos en lugares lo más cerrado posible, siempre con nuestra compañía, tratar de mimarlos, distraerlos, abrazarlos, estar cerca, dejarles música pero fundamentalmente la presencia firme porque los perros tienen que descargar todo (el miedo, la ansiedad) en nosotros, como líderes de la manada. Por ese es un trabajo que, obviamente, va con la educación y la sociabilización previa que uno tiene con el animal de la casa”, explicó.

Al recordar los tristes casos fatales en los que varias familias lamentaron la pérdida de sus animales, el veterinario sostuvo que “normalmente este tipo de cosas pasa cuando no hay un liderazgo de la manada del dueño del animal, el jefe de la manada, el alfa. Eso trae problemas”. Y remarcó que “siempre el afecto y la contención hace que el animal la pase lo mejor posible”.

Además señaló que en los casos en los que los animales tienen “una predisposición o una patología preexistente, como un problema cardíaco o respiratorio» hay que reforzar los cuidados preventivos ya que ellos «pueden padecer más este tipo de complicaciones que vienen con los cohetes, con las Fiestas y el mundo pirotécnico que, lamentablemente, estamos viviendo”.También la pueden pasar muy mal y verse afectados los perros con trastornos neurológicos como la epilepsia. “Por eso, siempre lo ideal es un ambiente tranquilo, música tranquila, tratar de contenerlos, de relajarlos”, recomendó.

*  Bibliografía 2 *

Pirotecnia y perros son 2 elementos que no suelen casar bien. Cuando se acerca Nochevieja, u otras celebraciones y fiestas, a mucha gente le gusta usar pirotecnia (petardos y fuegos artificiales). Lo malo es que la pirotecnia asusta a muchos perros y gatos, llegando a sentirse algunas mascotas aterrorizadas por los ruidos fuertes de los petardos.

Video del metodo Tellington para calmar a los perros durante eventos con pirotecnia: https://www.youtube.com/watch?v=QtXDmZ1wf6w

Obesidad Canina (Sección física)

Como casi todas las malas costumbres de nuestro animal de compañía, el ser un individuo casi obsesionado por el alimento no surge de forma espontánea, es el lógico y patológico desenlace tras una serie de incorrectas actuaciones de manejo del propietario.

La fijación adquirida hacia el alimento tiene como consecuencia múltiples problemas: robos, perro basurero (el animal se mete en la boca todo lo que encuentra a su alcance), patologías digestivas por ingestión de productos en mal estado… y la inevitable obesidad como consecuencia de una mayor entrada de alimento de la necesaria para el desarrollo de una vida normal.

La posibilidad de que nuestra mascota padezca obesidad aumenta con la edad, y se presenta más comúnmente en las hembras que en los machos. También existen razas más predispuestas: labrador, cairn terrier, cocker spaniel, teckel, basset hound…

A todos nos cuesta reconocer que nuestro animal no está fuerte sino gordo y gracias a este no querer ver la realidad, nuestro animal seguirá su tendencia, su peligrosa tendencia de seguir comiendo sin freno, acumulando kilos en su organismo y haciendo un peligroso acopio de graves patologías.

Como siempre, el veterinario será la persona que debe abrirnos los ojos. Él será el que tras observar el estado del animal, comentar el sistema de alimentación y pesarlo, decidirá el plan a seguir.

  • Consultar el peso ideal de su raza (si la tiene).
  • Palpar sus costillas: deben notarse al pasar la mano con suavidad. Si no las notamos… ¡malo!
  • No debe presentar «carnes colgantes» en su abdomen.

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